Transferencia

Transferencia
*Auspiciada por la Universidad Nacional de Santiago del Estero, por Resolución Nº 728 CUDAP:EXPE-MGE:0004039/2011. A partir del 6 de Septiembre del 2011.

*Declarada de Interés Académico por el Honorable Consejo Directivo de la Facultad de Humanidades, Ciencias Sociales y de la Salud de la Universidad Nacional de Santiago del Estero, por contribuir al desarrollo de la producción cultural de la provincia. (Resolución CD FHCSyS Nº 143/2011), a partir del 23 de Agosto del 2011.

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Declarada
de Interés Educativo por el Instituto de Acción Cooperativa (Art. 1º; Resolución 406/2008 - Santiago del Estero, 18 de Julio de 2008), teniendo en cuenta la importancia que representa para el acervo cultural la difusión de conceptos y pensamientos del Psicoanálisis en la Cultura.

LA MIRADA COMO OBJETO, Según Patrice Leconte (por Elvira Escalante)

“El marido de la peluquera” (1990)
El nudo de este film es un acontecimiento libidinal que va a tener la marca del destino -para el protagonista- o de la repetición. Acontecimiento que determinará el objeto de amor, deseo y goce.

Antoine evoca su atracción a los doce años, por la peluquera Sheiffer. Los pequeños goces obtenidos de su proximidad lo convocaban a frecuentes e innecesarias visitas.

Algo inesperado ocurre en uno de esos encuentros: el escote del delantal de la peluquera se abre y descubre su seno. Ante su visión se da a ver ese objeto perfectamente redondo de esa mujer. Ese seno lo atrapa y lo petrifica.

Es un instante mágico que duró toda la vida.

A partir de allí el amor es un encuentro fortuito y sin embargo es un destino, una fatalidad que trae la felicidad y la muerte.

La peluquera se desvanece tras ese seno que lo captura, es un instante de éxtasis fantasmática en el que Antoine como sujeto desaparece reducido al objeto mirada. El seno como mancha lo mira, ese objeto hace mancha en el cuadro y en el espectáculo del mundo, lo mira sin verlo, lo fascina y lo fuerza a mirar. Mirada del Otro, que no es de ningún ojo que ve pero ejerce una acción, es signo de un deseo que permanecerá como una incógnita.

Se trata de una escena ejemplar respecto de la función determinante de la mirada, no como actividad del sujeto que ve, sino como objeto de la mirada.

“No es fácil definir lo que es una mirada. Es incluso una cuestión que puede bien sostener una existencia y estragarla”. [1]

Ese instante mágico ilustra la esquizia entre el ojo y la mirada, y la esquizia entre el registro del significante y el del objeto. Marca una a-topía de Antoine como sujeto, él no está allí donde está su cuerpo. Vuelve a su casa, no responde, está ausente de sí mismo y recortado de los lazos con el otro, recortado como objeto mirada. Esa experiencia de goce y su pérdida se vuelve causa. El deseará volver a encontrarla.

Su padre le pregunta: “¿qué serás cuando seas grande?”, Antoine responde: “me casaré con una peluquera”, es la conclusión del sujeto como interpretación de ese instante, interpretación en la que se juega una elección y una decisión. “El marido de la peluquera” es la interpretación fantasmática que pone en relación al sujeto con el objeto.

Esa elección desencadena una indignación incomprendida por el mismo padre. Antoine no elige las insignias del Ideal paterno, sino este significante que lo recorta como objeto. “El marido de la peluquera” es todo lo que le interesa ser en la vida, es su nombre de goce.

Antoine fortuitamente encuentra a Matilde y en ese encuentro se juega su destino. Tyche y automaton. Una vez más se enamora de la peluquera y se convierte en su marido.

“La muerte tiene color amarillo y sabor a vainilla” es la frase que define la muerte para Antoine, metáfora de la peluquera Sheiffer -quien se suicidó- es su color, es su olor. La muerte se confunde con esa mujer que fue su primer amor.

Matilde, la peluquera, es la metonimia de aquella primera. Ella lleva la marca del fracaso de la relación y lo logrado del acto suicida. Con lo que queda enlazado el amor, la mujer y la muerte.

Muerta Matilde él espera su retorno. Pero Antoine dice al cliente que entra al final, “la peluquera vendrá enseguida”, él espera a la peluquera a la que creyó encontrar bajo el engaño del amor en Matilde. Espera lo imposible de reencontrar por estar radicalmente perdido: el instante de goce donde su vida se detiene y lo hace consistir en su ser como mirada en cuyo vacío construye su vida.

Elvira Escalante
Lic. en Psicología, Presidenta de la Asociación Freudiana de Psicoanálisis (AFP), Miembro y docente del Centro de Investigación y Docencia de Tucumán (CID) del Instituto Oscar Masotta.

[1] Lacan J. Seminario “De un Otro al otro”, Edit. Paidós 2008,

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